Primer Cuento.

La Plaza de mi pueblo es el centro de mi pueblo. No, no es una tontería, es la verdad, absolutamente la verdad.

Además de ser geométricamente el centro, el Reloj de La Plaza, que está en la torre de la Iglesia, es el centro de todos los relojes de los tomelloseros, más de bolsillo que de pulsera.

También la Iglesia de La Plaza es el centro de todas manifestaciones religiosas, y la vigilante de sus devociones y advocaciones, aunque los tomelloseros no se distinguen precisamente por su fervor religioso.

El Ayuntamiento, que esta en La Plaza del pueblo, es el centro del poder instituido, de la vida administrativa, de la conexión con la capital, del orden y de la reprimenda de la justicia, si alguien se la merece. Incluso tiene cárcel, pero solo para casos poco importantes. Los presos pueden ver y ser vistos desde La Plaza.

Los Portales, que también están en La Plaza, son la posada, el albergue del caminante o mas bien tratante de mulas, que aprovechan los amplios corrales del edificio para encerrar sus animales.